Que me vista, por lo pies. Que me desayune. Un hombre al que no haga falta mentirle. Que me ensucie y no tenga miedo de ponerme del revés.
— May (@doucesouffrance) octubre 14, 2014
Un vestido carece totalmente de sentido, salvo el de inspirar a los hombres el deseo de quitártelo.
— May (@doucesouffrance) agosto 26, 2014
domingo, 9 de marzo de 2014
Y nunca ha conocido el amor (o piensa que para él, no existe).
viernes, 7 de marzo de 2014
El ego llamando a la muerte.
Es curiosa esa expresión ¿verdad? ''yo no iba a ser menos'' nos consume en vida y nos hace delirar a menudo... Las guerras más sangrientas vienen de su mano ¿no crees? define a la perfección el ego, y qué son los gobernadores, reyes, mesías, y demás sin ego y borregos que les sigan ciegamente, y qué son las guerras más que personas como estás jugando a ser la imagen que tienen de dios.
Pensad en Hitler. Me parece uno de los ejemplos más conocidos de esta expresión; era un judío bajito y bigotudo, muy moreno y algo amanerado con un ejercito de borregos asustados, que proclamaba el poder de la raza aria y exterminaba a su gente. Que grandiosa y jodida demostración de ego confuso ¿no?
Aunque el tema que me ocupa en este momento no es ese, si no mi obsesión con la muerte, me imagino como y cuando sucederá, reproduzco imágenes recurrentes de mí colgada, de mí con sobredosis de somníferos, de mí ensangrentada...
No te confundas, no he venido aquí a hablarte de mi futuro suicidio, solo me lo tomo como una opción de tantas, ya sabes, como cuando pienso en dejarlo todo y huir a otro continente con un nombre falso.
Y al fin y al cabo, el ego no está tan lejos de la muerte, se dan la mano a lo largo de la historia como buenos hermanos; porque el ego es el reflejo de nuestros miedos, es la imagen que te escupe el espejo por las mañanas, es nuestra soledad, el reflejo del amor, lo que nos hace prosperar y retroceder... Es una paradoja sobre nuestra historia, la vida tiene otra cara que es el ego y un final que es la muerte.
Deneb.
martes, 11 de febrero de 2014
Desde el espejo de la vida de cualquiera.
Deneb.
sábado, 25 de enero de 2014
Somos infinitos.
"Sé que algunas persona dicen que estas cosas no pasan, y que hay gente que olvida lo que es tener 16 años en cuanto cumplen los 17, y sé que algún día todo esto serán anécdotas, que nuestras fotos se volverán viejos recuerdos, y que todos nos convertiremos en padres o madres de alguien...
Pero ahora mismo, estos momentos no son anécdotas, esto, está pasando. Estoy aquí, y lo estoy mirando, por que es precioso...
Puedo verlo, en ese instante te das cuenta de que no eres una historia, estás vivo... te pones en pie, ves las luces sobre los edificios y todo lo que hace que te asombres, escuchas la canción de aquella noche con las personas que más quieres en el mundo... y en ese instante, sientes que somos infinitos."
Vega.
sábado, 18 de enero de 2014
Si un país valiera tanto como tú...
Si pudieras coger todos nuestros fallos, meterlos en un bote y olvidar... si pudieras enterrar el dolor muy lejos, tan lejos que ni si quiera esté dentro de ti, hacerlo desaparecer. Si pudieras quererme más allá de razones o motivos, más allá de la lógica y los por qués, perder la angustia y dejar que se apodere de tu cabeza el corazón... como hago yo.
Si pudieras abandonar la mala costumbre de hacerte daño por no creerte capaz de superar lo que eres ahora. Si pudieras...
Me despierto todos los días con la esperanza de que todo lo malo se irá, como ha venido, de repente... pero ambos sabemos que las malas rachas no se van solas, que hay que esforzarse por lo que uno desea y ansía poseer.
Te juro que si fuera reina daría un país entero por poder vivir a tu lado mi vida, por morir en tus brazos.. pero ni soy reina ni los países valen tanto.
Podemos retirarnos, y dejar que el tiempo haga estragos en lo que sentimos, que lo rompa... como hace con todo lo que el humano construye, como un edificio que es abandonado y a los años acaba por caerse, o una vieja muñeca que algún día fue lo más bonito que tuvo alguna niña entre sus manos...
Dejamos que todo envejezca y muera, como pasa con nuestros cuerpos, sin darnos cuenta de que más allá de nuestros cuerpos hay algo mucho más importante, mucho más fuerte y capaz, mucho más bonito. Es nuestra verdadera esencia, lo que en verdad somos, lo que sentimos... y si dejamos que nuestra esencia se marchite no nos quedará nada para ser hoy y mañana ni si quiera seremos ceniza. Podemos abandonarnos a lo que pueda pasar y que no importe el resultado, y olvidarnos para siempre... o podemos querernos mientras podamos, sea cual sea el destino que nos dejan.
Si pudieras olvidar tu sentido común, en vez de olvidarme a mí, y dejar de pensar tanto en el dolor..el dolor no vale nada para mi, si tengo tu mano en mi cintura.
Permítete hacerme daño, como yo te lo hecho a tí sin quererlo. Vale más a mi juicio, el infierno contigo, que una eternidad de buenos ratos y malas decisiones acompañadas de tu recuerdo, no sé si estarás de acuerdo... pérdoname por mis errores, que yo haré lo mismo por ti, no te guardaré rencor si algún día dejas de verme, yo nunca dejaré de mirarte con el pecho de par en par, con mi corazón bombeando todavía, aun que sea débilmente, sólo para que sigas viendo que desde que empezó a latir contigo no ha dejado de latir, que aún funciona.
Te pido que no te vayas, que dejes de lado tu orgullo, que me dejes a mí sufrir por ti si quiero hacerlo, que me des la oportunidad de demostrarte que la magia que buscas está todavía dentro de nosotros y que sólo tenemos que encontrar la manera en la que quiere ser sacada fuera, que vengas, y me digas cuanto me quieres.
Vega.
domingo, 15 de diciembre de 2013
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A veces la vida nos tira una moneda al aire, simplemente cara o cruz, y sólo puedes limitarte a aceptarlo. A mí, mi puñetera vida acostumbra a tirar mi moneda más veces de las necesarias, y mantenerme siempre en un toma y daca conmigo misma, a estar siempre pendiendo de un hilo.
Al final la costumbre hace mella en los actos, asi que he acabado por no dejar que mi moneda caiga al suelo, que no determinen mi destino los actos de los demás, que no sea la vida la que me dé, si no yo la que le arranque a ella los momentos...
Y aunque a veces salga caro hacerle frente, el destino no es más que palabrería de aquellos que no quisieron que el mundo tomara forma propia, de aquellos que hace generaciones limitaron las cabezas y el afán de superación de cada uno, simplemente por miedo a que nos salieramos de su corral.
Destino, no es más que nuestra idea de futuro, el camino que vamos construyendo paso a paso, el camino que nosotros mismo elegimos.. ¿qué sería de nosotros hoy, si todas esas grandes mentes ayer no se hubieran saltado el protocolo establecido, hubieran dicho verdades y seguido sus ideas?
Yo, personalmente, he decidido que nada va a mantenerme atada a un camino ajeno, a un camino que no haya sido creado por mis principios y mis directrices. Por eso he decidido que la vida no va a tirarme más la moneda a la cara, no van a obligarme a pensar como ellos; no voy a establecerme límites, (por que vislumbrar los límites hace que rechacemos la idea de llegar al final, ya que odiamos los finales, y como buenos lectores nos escuecen las últimas páginas de un libro que hubieramos seguido leyendo toda la vida) mi límite no tiene lugar.
Haré de mi vida una historia en la que el recuerdo no pese más que lo presente, en la que el olor de las sábanas mojadas de amor no desvanezca nunca, la historia de una persona que sin querer cambiar el mundo lo cambió para alguien (aun que no estaría mal cambiar el mundo...), una vida en la que no haya nada que perder por intentar ganarlo todo...
y tiraré la moneda al río, para que se la lleve la corriente y nadie pueda devolverla para encerrarme de nuevo en su continuo caer, y nadie pueda corregirme y obligarme a cambiar palabras al escribir, que mis palabras y mis actos enganchen tanto a las personas, que quieran quedarse a leer conmigo... una historia de la que jamás llegaré a leer la última página...
así nunca sabré que ha llegado el final.
Vega.
domingo, 10 de noviembre de 2013
I miss you.
Llovía, nunca sabré si eran mis ojos los que me hacían verlo todo húmedo y gris o esque realmente las calles estaban inundadas de algo así, parecido, al presentimiento de que vas a tener un día horrible, corriendo calle abajo, con prisa. Pues así corría el agua, que recuerdo. Y nosotros que corríamos en dirección contraria. Siempre a contracorriente, intentando hacernos fuertes de algo que acababa con nuestras fuerzas, y con nosotros mismos.
Recuerdo que llevabas el pelo mojado, y que te quedaba igual de bien que cuando salías de la ducha. Que llevabas la ropa calada, y recuerdo que esa camiseta te quedaba mejor cuando la tirabas al suelo. También recuerdo que yo llevaba calados hasta los huesos, con el miedo y el frío de una noche de tormenta no tan grande como aquella.
Recuerdo el calor de tus manos, siempre atentas a los peligros externos, otra vez salvando vidas. Recuerdo también la inclinación a la que caían las gotas sobre tu espalda haciendo precipicios de vértigo, como si no tuviera suficiente con mirarte a los ojos.
Tú me sueltas. Y yo te espero. Creía no haberte perdido, entre aquella ciudad hecha océano. Y ahora empezaba a lloverme por dentro.
Tu respuesta a mis porqués nunca me pareció buena excusa para dejar de verte porque solo me decías que no había razones, que merecía algo mejor, alguien que supiera quererme, simplemente que se había acabado.
Entonces, cuando te veía irte, con las manos en los bolsillos, como el que acaba de resolver un problema, comprendí que el amor es así. Y que también era bonito de alguna forma verte partir, porque de algún modo yo iba a seguir sintiendo exactamente lo mismo. Porque estés o no estés voy a seguir queriendo verte por aquí, que sigas siendo mi rompecabezas y que te resuelvas por ti mismo y que me resuelvas a mí. Que voy a seguir queriendo reírme haciéndote cosquillas, o que me abraces y no digas nada por que sabes que no tienes que hacerlo. Voy a seguir queriendo que me mires cuando yo baje la mirada. Voy a seguir queriendo que me beses la nariz.
Entonces, fue, que te vi irte, comprendiendo que el amor no era esperarte ni haberte querido.Para mí el amor era esa mierda de quererte y no tenerte. El amor era verte ir, sin poder hacer nada para que te des la vuelta, me mires, y saber que estos dos segundos en los que solo has cruzado la calle han sido los peores de mi vida. El amor es no poder gritarte porque la lluvia en mis oídos sonaba mucho más.
El amor es calarte, helarte, recorrerte, ganarte, perderte, perderme, follarte, soñarte, gritarte, sonreírte, escucharte, suicidarme.
El amor es tu canción favorita sonando en bucle.
El amor es tú yéndote mientras no parábamos de mojarnos.
Y aquí estoy, esperando una señal de advertencia que me avise de que me echas de menos, y poder parar la lluvia, y correr detrás de ti, y que me dejes contarte cómo me siento... y que me dejes enseñarte lo que es el amor.
El amor es que tú vuelvas para compartir los febreros.
Vega.
