Vamos buscando ese golpe de volante que nos descarrile, que rompa, que rompa bien fuerte... y a menudo nos agarramos demasiado a las curvas, de una carretera a ninguna parte, de unas caderas... la curva que dibuja un cuello... cuando nos dan un beso tan húmedo que nos acartona los labios.Esos besos que parten.
Esos polvos que recomponen.
Y buscamos, y no importa cuanto tengamos que buscar ni cuantas veces vayamos a fallar, por que ya es la costumbre la que nos empuja. Pero la costumbre hace mella en los actos.
La parte mala es que de tanto buscar acabamos por no encontrar...
y lo peor, lo jodidamente doloroso, es que todo lo que vino se fue, y todo lo que vendrá...
se irá, a golpe de volante.
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