viernes, 7 de marzo de 2014

El ego llamando a la muerte.

Tengo toda clase de pensamientos sobre la muerte, diría incluso que son fantasías macabras... Prescindo de comentarlo en público, porque aunque ser suicida está socialmente aceptado yo he cruzado esa línea hace demasiado tiempo, y porque todos tenemos secretos que nos definen como personas y yo no iba a ser menos.
Es curiosa esa expresión ¿verdad? ''yo no iba a ser menos'' nos consume en vida y nos hace delirar a menudo... Las guerras más sangrientas vienen de su mano ¿no crees? define a la perfección el ego, y qué son los gobernadores, reyes, mesías, y demás sin ego y borregos que les sigan ciegamente, y qué son las guerras más que personas como estás jugando a ser la imagen que tienen de dios.
Pensad en Hitler. Me parece uno de los ejemplos más conocidos de esta expresión; era un judío bajito y bigotudo, muy moreno y algo amanerado con un ejercito de borregos asustados, que proclamaba el poder de la raza aria y exterminaba a su gente. Que grandiosa y jodida demostración de ego confuso ¿no?
Aunque el tema que me ocupa en este momento no es ese, si no mi obsesión con la muerte, me imagino como y cuando sucederá, reproduzco imágenes recurrentes de mí colgada, de mí con sobredosis de somníferos, de mí ensangrentada...
No te confundas, no he venido aquí a hablarte de mi futuro suicidio, solo me lo tomo como una opción de tantas, ya sabes, como cuando pienso en dejarlo todo y huir a otro continente con un nombre falso.
Y al fin y al cabo, el ego no está tan lejos de la muerte, se dan la mano a lo largo de la historia como buenos hermanos; porque el ego es el reflejo de nuestros miedos, es la imagen que te escupe el espejo por las mañanas, es nuestra soledad, el reflejo del amor, lo que nos hace prosperar y retroceder... Es una paradoja sobre nuestra historia, la vida tiene otra cara que es el ego y un final que es la muerte.

Deneb.



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