sábado, 27 de septiembre de 2014

A golpe de volante.

Vamos buscando ese golpe de volante que nos descarrile, que rompa, que rompa bien fuerte... y a menudo nos agarramos demasiado a las curvas, de una carretera a ninguna parte, de unas caderas... la curva que dibuja un cuello... cuando nos dan  un beso tan húmedo que nos acartona los labios.
Esos besos que parten.
Esos polvos que recomponen.

Y buscamos, y no importa cuanto tengamos que buscar ni cuantas veces vayamos a fallar, por que ya es la costumbre la que nos empuja. Pero la costumbre hace mella en los actos.
La parte mala es que de tanto buscar acabamos por no encontrar...
y lo peor, lo jodidamente doloroso, es que todo lo que vino se fue, y todo lo que vendrá...
se irá, a golpe de volante.

domingo, 9 de marzo de 2014

Y nunca ha conocido el amor (o piensa que para él, no existe).

París, 1890.
Sale de su casa, como cualquier día normal. No sabe que su vida empieza a partir de hoy. 
Describámoslo, en todo caso si se pudiera hacer.
Marcos es un chico de no se sabe que edad, unos dicen que tiene los 30 y otros que no ha pasado de los 20, alto, de cabello marrón, con ojos claros por la noche pero intensos por el día. Viste siempre de negro (hasta en sus partes íntimas) y nunca ha conocido el amor (o piensa que para él, no existe). Su cara emite temperamento pero a la vez confianza. Su sonrisa hace que las mujeres de su calle se desmayen. Y sus manos tiemblan por constante por el miedo a su propio secreto.
Consigo siempre lleva un par de lápices y una libreta, dónde apunta en cada ocasión que le surge sus más personales sentimientos, es decir, se expresa en el papel.
Es un chico conocido pero si preguntas por él nadie sabe de su vida.
Es misterioso.
Guapo.
Es diferente.
Como iba diciendo. Marcos sale de su casa (un piso de dos personas) en un día espléndido, como a él le encantan. Camina con paso firme pero nunca perdiendo detalle de lo que pasa alrededor. Escucha perfectamente un beso entre dos enamorados al final de la calle, también oye los buenos días de compromiso entre vecinos, percibe el calor que está sufriendo la mujer de enfrente de su casa al estar tendiendo la ropa en el balcón, y como olvidarlo, el olor del perfume de la chica tan preciosa que acaba de pasar. Marcos se dirige hacia el parque Monceau, para escribir, para contarle a su mejor amigo esas sensaciones tan maravillosas. Como cada sábado se sienta, abre el cuaderno y comienza a escribir.... pero (y como iba a faltar un pero) no escribe; se ha quedado mirando hacia delante, al otro lado del lago del gran parque Monceau. Qué silueta. Marcos cierra los ojos y espira hondo, mmmm sí, huele su champú desde allí, y siente la suavidad de sus manos. Se evade de toda realidad para situarse a su lado, en el mismo banco con la misma luz del sol. Se imagina como sus ojos se le clavan en la piel, prometéindole un nunca jamás tan sabroso... Vuelve a la tierra, a París, a ese parque, a ese lago y le ve de nuevo para poder seguir fantaseando. Y digo fantaseando por que Marcos sabe que él es raro, que ha nacido con un problema por que es un hombre (el mismos de enfrente del lago) el que le gustaría que le acariciase y le rompiera los labios y le dijera palabras bonitas aunque estuvieran vacías.
De repente vuelve a abrir los ojos y no está. Se esfumó. Y enseguida se pone a escribir, como loco, con delicadeza para seguir con lo ídilico. 
-Buenas tarde monsieur. 
Unos cristales rompiéndose suenan en la cabeza de Marcos. Efectivamente su hombre estaba detrás.
-Ehhh, buenas tardes señor. 
-Perdone que le interrumpa su trabajosa tarea pero querría saber si le gustaría escribir sobre mi y sobre usted, vamos que tonto, en conjunto sobre nosotros.
Marcos siente como el corazón se le para.
-Perdone muy bien si le importuno pero no entiendo lo que quiere decir con "escribir sobre nosotros".
-Está claro mmmmm...
-Marcos, soy Marcos.
-Ah encantado Marcos, yo soy la persona de tu vida, Benoit. Por favor comencemos.
Le agarra de la mano, a Marcos se le cae su lápiz (menos mal que lleva otro) y comienzan a andar hacia ninguna parte. 
-Como te decía ángel de amor, nuestra historia comienza en Monceau, un sábado 18 de mayo de 1890. Entiendo tu sorpresa pero sí tu has sentido la misma hostia que he sentido yo cuando te he visto, es que el destino existe, tú eres para mí y yo simplemente nací siendo tuyo.

Altair.


viernes, 7 de marzo de 2014

El ego llamando a la muerte.

Tengo toda clase de pensamientos sobre la muerte, diría incluso que son fantasías macabras... Prescindo de comentarlo en público, porque aunque ser suicida está socialmente aceptado yo he cruzado esa línea hace demasiado tiempo, y porque todos tenemos secretos que nos definen como personas y yo no iba a ser menos.
Es curiosa esa expresión ¿verdad? ''yo no iba a ser menos'' nos consume en vida y nos hace delirar a menudo... Las guerras más sangrientas vienen de su mano ¿no crees? define a la perfección el ego, y qué son los gobernadores, reyes, mesías, y demás sin ego y borregos que les sigan ciegamente, y qué son las guerras más que personas como estás jugando a ser la imagen que tienen de dios.
Pensad en Hitler. Me parece uno de los ejemplos más conocidos de esta expresión; era un judío bajito y bigotudo, muy moreno y algo amanerado con un ejercito de borregos asustados, que proclamaba el poder de la raza aria y exterminaba a su gente. Que grandiosa y jodida demostración de ego confuso ¿no?
Aunque el tema que me ocupa en este momento no es ese, si no mi obsesión con la muerte, me imagino como y cuando sucederá, reproduzco imágenes recurrentes de mí colgada, de mí con sobredosis de somníferos, de mí ensangrentada...
No te confundas, no he venido aquí a hablarte de mi futuro suicidio, solo me lo tomo como una opción de tantas, ya sabes, como cuando pienso en dejarlo todo y huir a otro continente con un nombre falso.
Y al fin y al cabo, el ego no está tan lejos de la muerte, se dan la mano a lo largo de la historia como buenos hermanos; porque el ego es el reflejo de nuestros miedos, es la imagen que te escupe el espejo por las mañanas, es nuestra soledad, el reflejo del amor, lo que nos hace prosperar y retroceder... Es una paradoja sobre nuestra historia, la vida tiene otra cara que es el ego y un final que es la muerte.

Deneb.



martes, 11 de febrero de 2014

Desde el espejo de la vida de cualquiera.

Mirar esas ventanas, cada una de ellas altera la perspectiva de la vida de alguien. Hay personsas detrás de ellas con sus sueños, decisiones, amores perdidos y esperanzas... Todos somos otra historia más en la ciudad. Cuando me asomo desde la mía me imagino que quizás el de la tercera ventana, del segundo bloque, empezando por abajo, quiere ser arquitecto, o que al lado vive alguien que sueña con ser saxofonista en una banda de jazz. Quizás miren a la mía y se pregunten quién soy, y que quiero, aunque es de esperar que no, ya que vivimos tan ocupados y automatizados que lo que sueñen los dueños de esos pequeños cubiculos de cristal nos parece ajeno, lejano, carente de interes... Pero puede ser, aunque os parezca una locura absoluta, que esa persona que no ves por el reflejo del sol en el cristal acabe siendo la persona más importate que conozcas en tu vida y  no lo sepas, porque no te importa quien esté detras de ella.

 Deneb.

sábado, 25 de enero de 2014

Somos infinitos.

"Sé que algunas persona dicen que estas cosas no pasan, y que hay gente que olvida lo que es tener 16 años en cuanto cumplen los 17, y sé que algún día todo esto serán anécdotas, que nuestras fotos se volverán viejos recuerdos, y que todos nos convertiremos en padres o madres de alguien...
Pero ahora mismo, estos momentos no son anécdotas, esto, está pasando. Estoy aquí, y lo estoy mirando, por que es precioso...
Puedo verlo, en ese instante te das cuenta de que no eres una historia, estás vivo... te pones en pie, ves las luces sobre los edificios y todo lo que hace que te asombres, escuchas la canción de aquella noche con las personas que más quieres en el mundo... y en ese instante, sientes que somos infinitos."
Vega.

sábado, 18 de enero de 2014

Si un país valiera tanto como tú...

Si pudieras coger todos nuestros fallos, meterlos en un bote y olvidar... si pudieras enterrar el dolor muy lejos, tan lejos que ni si quiera esté dentro de ti, hacerlo desaparecer. Si pudieras quererme más allá de razones o motivos, más allá de la lógica y los por qués, perder la angustia y dejar que se apodere de tu cabeza el corazón... como hago yo.
Si pudieras abandonar la mala costumbre de hacerte daño por no creerte capaz de superar lo que eres ahora. Si pudieras...

Me despierto todos los días con la esperanza de que todo lo malo se irá, como ha venido, de repente... pero ambos sabemos que las malas rachas no se van solas, que hay que esforzarse por lo que uno desea y ansía poseer.
Te juro que si fuera reina daría un país entero por poder vivir a tu lado mi vida, por morir en tus brazos.. pero ni soy reina ni los países valen tanto.
Podemos retirarnos, y dejar que el tiempo haga estragos en lo que sentimos, que lo rompa... como hace con todo lo que el humano construye, como un edificio que es abandonado y a los años acaba por caerse, o una vieja muñeca que algún día fue lo más bonito que tuvo alguna niña entre sus manos...
Dejamos que todo envejezca y muera, como pasa con nuestros cuerpos, sin darnos cuenta de que más allá de nuestros cuerpos hay algo mucho más importante, mucho más fuerte y capaz, mucho más bonito. Es nuestra verdadera esencia, lo que en verdad somos, lo que sentimos... y si dejamos que nuestra esencia se marchite no nos quedará nada para ser hoy y mañana ni si quiera seremos ceniza. Podemos abandonarnos a lo que pueda pasar y que no importe el resultado, y olvidarnos para siempre... o podemos querernos mientras podamos, sea cual sea el destino que nos dejan.
Si pudieras olvidar tu sentido común, en vez de olvidarme a mí, y dejar de pensar tanto en el dolor..el dolor no vale nada para mi, si tengo tu mano en mi cintura.
Permítete hacerme daño, como yo te lo hecho a tí sin quererlo. Vale más a mi juicio, el infierno contigo, que una eternidad de buenos ratos y malas decisiones acompañadas de tu recuerdo, no sé si estarás de acuerdo... pérdoname por mis errores, que yo haré lo mismo por ti, no te guardaré rencor si algún día dejas de verme, yo nunca dejaré de mirarte con el pecho de par en par, con mi corazón bombeando todavía, aun que sea débilmente, sólo para que sigas viendo que desde que empezó a latir contigo no ha dejado de latir, que aún funciona.
Te pido que no te vayas, que dejes de lado tu orgullo, que me dejes a mí sufrir por ti si quiero hacerlo, que me des la oportunidad de demostrarte que la magia que buscas está todavía dentro de nosotros y que sólo tenemos que encontrar la manera en la que quiere ser sacada fuera, que vengas, y me digas cuanto me quieres.

Vega.