domingo, 25 de noviembre de 2012

¿Nos buscamos las cosquillas?

Llego a casa y tu estás en la cocina, como de constumbre, te encanta cocinar y ami me encanta que cocines. Ha sido un día duro y estoy muerta pero al ver tu sonrisa y al verte a ti como siempre recargo al máximo mi energía y aprovecho que te tengo para mi sola. Típico beso de saludo y típicas palabras y conversaciones matutinas. Pasa la cena, estaba riquísima, no esperaba menos de ti mi amor, pero ahora viene el postre, lo mejor, tu boca. En la cama, en nuestra cama, ya tenemos, como siempre hemos soñado, te tumbas, te abrazo, te quiero y me quieres. Me besas el cuello y se bien lo que buscas cuando me besas el cuello. No lo rechazo. Tu boca y mi boca se fusionan y empieza la magia, cohetes artificiales imaginarios inundan la habitación y una nube rosa está en el techo representando el amor en todo momento. Bajas. Bajo. Las respiraciones fuerte... oh si, tus respiraciones en mi cuello. Tus caricias. Tus ojos mirándome fijamente. Tus curvas, tú. El sueño entra con nosotras en la cama y nos obliga a parar, pero seguimos pegadas, en contacto. Te duermes y pienso, no suelo pensar después de ya sabes, hacer el amor pero hoy si, creo que es por que me he dado cuenta de lo mucho que te quiero, de lo feliz que me haces, de la suerte que tengo de tener a alguien tan perfecta como lo eres tú durmiendo a mi lado. Y mientras se me cierran los ojos me digo a mi misma que siempre tendrás esa sonrisa en la cara que me da la vida gracias a mi.
Altair. 

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