martes, 27 de noviembre de 2012

Cundo sueño.

Soñaba con caras sucias, solo podía ver caras sucias y demacradas, todo silencioso y caras sucias sobre un fondo blanco.
Había humo gris que me picaba en los pulmones, pero la presión del pecho no me dejaba ni toser, ni gritar.
Derrepente mis ojos enfocaron desde una perspectiva más concreta y distante, y vi a los destinatarios de esas caras arrastrándose con ropas harapientas, arrastraban los pies y parecían quejicosos, pero no producían ningún ruido.
Todo en ese sueño era desolación y silencio.
Un grito, un alarido de horror que no parece alertar a ningún cara sucia, solo a mi. Me levanto y busco de donde procede el alarido sin pensármelo ni un segundo más. Corro y corro, y como siempre en los sueños no avanzo, el tiempo pasa y el grito se vuelve más intenso alertándome más y más a cada momento.
No aparece.
Un estallido blanco y todo sale volando y se vuelve negro.
Por último surge una rosa blanca en la oscuridad que me devora y me despierto, sobresaltada sobre la cama, sudando y con el cabello pegado a la frente, agobiándome. En la parte posterior de los ojos una rosa blanca.
''-Buenos días, para quien los tenga...''-Le digo a mi reflejo que me asusta: ojeras, pelo enredado, marcas de pintalabios en sitios estaños y un morao' en el cuello.
Suevemente noto tus manos en mi espalda y me giro para ver tu cuerpo entre las sabanas.
''-Para mi son buenos...''- Dices entre un bostezo y un beso en mi hombro
''-Buenos días pues.''
Te sonrió fugazmente beso tus labios, solo puedo ver tus ojos negros.
Y me despierto sola, desarraigada y con la imagen de tus ojos negros y una rosa blanca en la recamara de los míos.
Deneb

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