jueves, 3 de octubre de 2013

Se fue.

Tus ojos me gritan que me marche, que hemos terminado, que aquí ya no hago nada...
    -¿Te hago daño? ¿Lo sientes?
Las palabras que no dicen nada, el sexo que ya no me sacia, los te quieros que ya no son sinceros. Que ya solo vienes a ver si esa noche podrás morir en mis curvas, estupido suicida.
    -¿Cómo te enamoraste de mí?
Este lunes por la mañana, este nudo en la garganta, estas ganas de desidia, este horror de sentirte vacío, o solo, o nada, o simplemente odio.
    -¿Lo sientes?
Estas ganas de tí sin tí, este café fío que me tienta, este mono que ya no me deja vivir, que dibuja insomnio, que trae ojeras.
    -Lo sientes...
Ya ni me importa, busca el fró de mis pies entre las piernas de cualquiera, ata mis recuerdos con aquel lazo y regalamelos cuando deje de estar muerta.
Yo ya no te mendigaré amor, ni te pensaré en la ducha, ni te traeré café y galletas en las mañanas.
    -Lo siento.
Mayo.

    Deneb.

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