Vale, llega la hora de arriesgar o perder todo. Tiene 30 segundos para decidir dar un cambio radical a su vida. Piensa... vienen a su cabeza su familia, ese perro que tuvo, ese amigo de la infancia, esa chica... su primer amor, su primera vez, sus experiencias... Decide apostar, le da igual el resultado sólo quiere volar y sentirse libre, manejar su vida, y tomar él mismo sus decisiones.
No hay marcha atrás, ya está hecho.
Espera el resultado.
Posiblemente son los segundos más cruciales de su vida. Los más importantes... o los que menos valor tienen.
Ahora bien, ¿qué ganó?
Decidió dejar su trabajo, tomarse unas vacaciones indefinidas, decidió abandonar la ciudad, su casa, su coche, decidió viajar, en autobús, avión o caminando, decidió apagar su movil, quiso conocer gente nueva, gente que le aportara algo de significado en su vida, que pudiera aprender de ellos, no quería preocuparse por su aspecto, quería encontrarse siempre bien consigo mismo, encontrar a esa persona, esa persona que le complemente su vida no que le arrebaté la mitad de ella, esa persona con la que sueña todos los días, ella... En definitiva decidió vivir, sin importar la gente, lo que pienses o lo que hagan, quiso ser él.
Decidió comerse el mundo.
Altair
Que me vista, por lo pies. Que me desayune. Un hombre al que no haga falta mentirle. Que me ensucie y no tenga miedo de ponerme del revés.
— May (@doucesouffrance) octubre 14, 2014
Un vestido carece totalmente de sentido, salvo el de inspirar a los hombres el deseo de quitártelo.
— May (@doucesouffrance) agosto 26, 2014
lunes, 8 de octubre de 2012
30 segundos
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