sábado, 27 de septiembre de 2014

A golpe de volante.

Vamos buscando ese golpe de volante que nos descarrile, que rompa, que rompa bien fuerte... y a menudo nos agarramos demasiado a las curvas, de una carretera a ninguna parte, de unas caderas... la curva que dibuja un cuello... cuando nos dan  un beso tan húmedo que nos acartona los labios.
Esos besos que parten.
Esos polvos que recomponen.

Y buscamos, y no importa cuanto tengamos que buscar ni cuantas veces vayamos a fallar, por que ya es la costumbre la que nos empuja. Pero la costumbre hace mella en los actos.
La parte mala es que de tanto buscar acabamos por no encontrar...
y lo peor, lo jodidamente doloroso, es que todo lo que vino se fue, y todo lo que vendrá...
se irá, a golpe de volante.