jueves, 20 de diciembre de 2012

No callan.

Hablan, les oigo, pero no les escucho, no les entiendo. Son cientos de voces frías, lejanas. Quieren algo de mí y yo no sé que puedo darles. Tiran y tiran de mis pensamientos y por poco se los llevan. Me marean, me atoran. Consigo oír un llanto, un grito, un suspiro, un intento de susurro...
Susurros. Están por todas partes, no les veo, pero les oigo. No callan, no cesa el público.Me agotan. Se me estremece el corazón. No sé de dónde vienen, ni a dónde van. Sólo sé que están aquí, dentro, pero lejos a la vez. Nunca callan, sólo descansan, sólo bajan el tono, nunca se van. Siempre están conmigo, en mi cabeza.
A veces puedo sentirlos. No sé que son, sé por dónde se mueven. Caminan sin rozar el suelo, sin pisar baldosa. Nos traspasan, se introducen en mi sistema nervioso.
Lo colocan todo para ellos. No callan, parecen salidos de la nada. Me incomodan, no se van. Siempre han estado aquí, y no tienen intención de marchar.

Vega.


No hay comentarios:

Publicar un comentario